Las conclusiones del Profesor Metáforo: De putos y deportistas olímpicos

Dice el tratado del buen prostituto femenino (gigoló) que "el prostituto caminará de la mano de su patrocinadora simulando cariño y agradecimiento con el objetivo de que aquélla se sienta amada y admirada". Asimismo dispone que "el profesional permanecerá junto a la mujer libre de coacciones" y que "en contraprestación por sus servicios, recibirá recompensa de naturaleza puramente pecunaria, dádivas y/u otro tipo de favores". 
Los deportistas olímpicos de convicciones nacionalistas -por los nacionalismos periféricos- inscritos en la delegación olímpica española que reiteradamente expresan su desafección por todo símbolo patrio -por España- y afirman competir bajo el pabellón rojigualda en defecto de alternativa, son como aquellos profesionales del sexo -los putos-, es decir, prostituyen su talento deportivo a cambio de contraprestación económica -las menos de las veces- y/o por la proyección profesional que reporta la participación en combinados españoles que compiten a nivel supranacional, por lo que les es de aplicación, por analogía, el tratado antes mencionado. Sin embargo, estos atletas omiten deliberadamente el cumplimiento de aquel contrato tácito y repudian de manera continuada a su patrocinadora, sin que a ésta última se le pueda imputar dejación en la ejecución de ninguna de las condiciones pactadas. Son, en conclusión, pésimos "prostitutos".

El profesor Metáforo

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